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viernes, 8 de enero de 2016

Capítulo 28 - El Calentamiento

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Capítulo 28 –  El Calentamiento

Pyscho me observaba con recelo, no debía pensar que yo sería su siguiente contrincante. Me puse por delante de mis compañeros para bajar volando hasta donde se encontraba él. 

-Este no puede combatir contra mí – Dijo Psycho a Abdiel que lo miraba inalterable. 

-Sí puede, has derrotado a uno de sus compañeros, y ahora él quiere vengarle, es justo, pero no te asustes, tu energía es mucho más elevada seguro, ni te despeinaste con Slash- Dijo Abdiel con una voz fría.

Estaba de frente a él a una pequeña distancia, lo primero que hizo fue atacarme con una de sus energías invisibles, pero la esquivé sin problema. Volvió hacerlo con más fuerza, pero fallaba, veía esos golpes acercarse antes de que me golpeasen.

-Es imposible que los veas – Decía Pyscho, se desvaneció como hizo con Slash para golpearme por la espalda, pero logré pararle la acometida con mi brazo. Logró moverme unos centímetros de donde me encontraba, pero el daño fue nulo. Pyscho se echó hacia atrás y se frenó mirándome incrédulo - ¿Cómo logras verme?

-No te veo, te siento  al igual que tus fuerzas psíquicas cuando las lanzas – Dije bastante prepotente. La vista era un sentido muy útil, pero la percepción lo era aun más, ya que un ciego podría sentir todo y verlo sin usar ese sentido.

-Así que usas la percepción, no sabía que la tendrías tan avanzada, pero bueno yo tengo mis trucos contra eso. – Se echó hacia atrás con un salto y con dos gestos, varias energías invisibles se acercaron a gran velocidad, provoqué un movimiento de brazos a la vez que se acercaban por mis costados, y las energías se pararon en seco y explotaron a unos metros de mí. Aunque eso no fue lo único que Pyscho realizó, ya que su cuerpo pareció como si se dividiese en otro y empezó a atacar esa ilusión a la vez que Pyscho lanzaba energías por doquier. 

Empecé a defenderme  de las acometidas de su ilusión con movimientos rápidos mientras las energías comenzaban a golpearme por la espalda y mis costillas. Cada golpe era doloroso, pero no provocaba heridas para nada graves en mí. Podía ocuparme de la ilusión de Pyscho y alguna que otra energía, pero no de todas debido a la velocidad a  la que se acercaban.  Por un momento me encogí y abrí el cuerpo como estirándome después de una buena siesta y una onda expansiva destrozó la ilusión y las energías explotaron antes de llegar a darme, también la onda expansiva golpeó a todos echándoles hacia atrás. 

Lógicamente el que más sufrió la onda, fue Pyscho por estar más cerca de mí y cayó al suelo, acto seguido se arrastró por el suelo hasta frenarse en una gran piedra.

Pyscho se levantó con alguna que otra rozadura en el cuerpo y me miró como desprendía un aura poco visible de oscuridad. No tardó en levantarse y en aplicarse una magia no elemental que le haría aumentar la agilidad soberbiamente, más tarde se lanzó hacia mí empezó a golpearme con unos puños que contenían energía invisible y eran más duros que los normales. La velocidad de los golpes eran de vértigo, evitaba todos con grandes paradas, pero hacían más daño de lo normal y claro, tanto puñetazo empezaban a molestarme. 

Intenté echarme hacia atrás pero como la velocidad se le había aumentado volvió a cogerme y me propinó un golpe en el estómago tan fuerte que parecía hundirse en mi barriga y salirme por la espalda. Nada más golpearme así, volé a toda velocidad hacia varias ruinas de edificios que habíamos dejado de tantos combates y me golpeaba contra todos, pero no logré frenarme, él desde lejos me frenó con esa energía invisible y empezó a moverme para arriba hacia abajo, como si estuviese congelado. Los golpes hacia el suelo eran tremendos, provocaban cada uno un boquete más grande y partía todo alrededor,  volvió a lanzarme hacia el cielo, pero no me golpeó contra el aire si no que apareció encima de mí y nada más acercarme a él por la inercia, me golpeó en la cara con los dos puños juntos y haciendo un gestos para que fuese un golpe épico.

Nada más golpearme, toqué el suelo lo más rápido que jamás  había sentido y al tocar el suelo todo se hizo como un boquete con una profundidad soberbia, pero no quería acabar allí, una barrera invisible me empezó a aplastar contra el suelo y explotó de repente como si de una bomba se tratase. Los demás vieron solo como unas grandes llamas salían del boquete.

-Nadie me subestima, ni siquiera tú Iván – Dijo Pyscho en el aire sonriendo, pero esa sonrisa se le borró de la cara por una de dolor al recibir sin previo aviso una especie de zanja oscura que le había cortado el hombro. Gritó como si no hubiese final y empezó a brotarle sangre del hombro. Aparecí delante de él con pocos rasguños y sangrando solo por la frente, no había sufrido daños importantes.

-Confieso en que eres muy fuerte, pero si eso es lo mejor que puedes hacer, estás acabado Psycho – Le dije limpiándome la sangre de la frente y la suciedad de la cara.  Él se agarraba el hombro con gesto de dolor y no le paraba de sangrar, hizo un gesto con los dedos y dejo de sangrar la herida, como si la hubiese tapado. Al parecer pudo cerrarla, pero el dolor proseguía ahí.

Todos miraron incrédulos como me encontraba con solo rasguños y él tenía una cara de rabioso que nada se la podría quitar. Saqué mi espada de la nada con rayos oscuros alrededor e hice un gesto de cortar desde lejos, otra vez un filo de oscuridad se acercó a él muy rápido y logró pararlo con una barrera invisible.

-Buena acción, a ver ahora si logras pararlo – Hice tres gestos muy rápidos como el anterior y tres filos fueron rápidamente hacia él,  la barrera hizo su cometido, pero aparecí yo detrás de él para golpearle con la espada en la espalda sin cortarle a la mitad. El golpe fue tan fuerte que pareció electrocutarle el cuerpo, ya que toda la camiseta se le desintegró y una gran cicatriz apareció  para brotarle mucha sangre. Fue impulsado hasta el suelo para darse fuertemente de narices contra la tierra. – Pondré fin a esta tontería. 

Extendí el brazo con la mano también abierta y con la otra mano agarré la muñeca, generé una energía oscura tan potente que salió en forma de palo hacia él. Al tocar el suelo una inmensa explosión sacudió el lugar  desintegrando toda la tierra en cientos de metros para dejar un boquete descomunal. Todos tuvieron que cubrirse por la onda expansiva que fue brutal. El paisaje era desolador, un humo muy negro salía del hoyo y varios rayos se concentraban donde estaba Pyscho echado en el suelo con casi toda la ropa destrozada y sangrando. 

Aunque fuese increíble, Pyscho se levantó con fuerzas y muy mal herido empezó a decir muchos tipos de palabras que eran totalmente incoherentes. Pero yo no me di cuenta de que algo me estaba acechando a mí alrededor, no pensé que tendría tanta fuerza para convocar algo tan poderoso. Empezaron a  agarrarme fuerzas ocultas que quería tirarme de cada extremidad con fuerza, yo intentaba que eso no pasaba pero pude ver como una cara diabólica se me acercaba y me tocaba la cara con sus manos para apretarme fuerte. Se parecía a una maldición, pero no notaba que mi energía se desvaneciese. Aquello seguía haciéndome daño hasta que hice lo mismo para provocar una onda expansiva y el dolor se desvaneció.

-Sé que morirás, tarde o temprano – Dijo Pyscho riéndose, estando a duras penas de pie y agarrándose el hombro del brazo derecho. Lo miré enfadado porque había notado un daño asqueroso y profundo aunque no me iba a matar, me enfadó muchísimo.

-¿Has acabado? Ya he calentado suficiente, ¡MUERE! – le grité, con sólo los ojos, provoqué una explosión en su cuerpo tan fuerte como la de antes provocando que Pyscho se desintegrase y sólo quedase su sombra en la tierra.

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