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viernes, 5 de junio de 2015

Capítulo 27 - El Hielo se funde

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Título del relato: Memorias de Indhalia
Libro: La Resistencia (1º Parte triología)
Parte 3: Sin Batalla no hay Gloria
Autor: Black Luffy (Iván Ledesma)




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Yuka derrotada por Yami estaba apunto de morir como sus compañeras, pero gracias a su voluntad y fuerza, logró invocar inesperadamente a una gran compañera de batallas que ayudaría a acabar con Yami y abriendo paso a Slash contra Pyscho, el hielo contra el psíquico.

Capítulo 27 – El hielo se funde

Después de aquella pérdida tan enorme que fue la muerte de Mimi y Diana, era el turno de Slash y Pyscho. Aquel hombre se quitó la capucha de la cabeza, era un poco afeminado o al menos lo aparentaba con aquella melena rubia tan lisa. Se acercó hacia nosotros y Slash avanzó lentamente en el aire hasta ponerse enfrente de él a una distancia de un metro.  

El aura de Slash era brillante, pero no un brillante luminoso de luz, si no tirando al color que tiene una caverna de hielo. No se podía describir con palabras fáciles lo que desprendía su cuerpo, impactaba aunque aun más lo que tenía alrededor del cuerpo Pyscho. Ondulaciones en el aire como si se tratase de calor que alteraba el aire, algo indescriptible y fascinante. 

La batalla comenzó en cuanto Slash se movió corriendo en círculos alrededor de Pyscho, éste estaba quieto con los ojos cerrados y con una sonrisa en su rostro. Slash atacó sin que nadie lo esperase con un golpe gélido en su puño derecho, pero atravesó a Pyscho como si se tratase de acero líquido. Slash se echó hacia atrás sin sorprenderse y cargó energía en la palma de la mano, esa energía se transformó en una bola azul rodeada de una extraña niebla que permitía deducir que era frío intenso.  Envió la bola hacia Pyscho golpeándole y congelándolo al instante, y sin pensárselo dos veces, Slash se abalanzó hacia él para atizarle un puñetazo.  Golpeó el cuerpo congelado de Pyscho haciendo que saliese despedido sin romperse contra ruinas a unos 100 metros. 

-Ahora sí que he encontrado tu punto  débil – Comentó Slash mientras daba una voltereta en el aire para posarse encima de una piedra. Se rió  mientras observaba como Pyscho destrozaba esa capa de hielo que lo recubría entero. Al parecer no recibió daño alguno, porque volvía a estar bastante sonriente.- Maldito, haré que esa sonrisa de tu cara se borre, aprendí a pelear contra ustedes los Psíquicos desde aquella vez que Atenea, por de ella, recibiese semejante paliza.

-Entonces, ¿por qué no me lo demuestras? – Comentó Psycho riéndose, acto seguido, se puso en pose de combate y golpeó el aire con un puñetazo. Slash se cubrió la cara y una fuerza invisible le golpeó muy fuerte provocando que cayese al suelo con fuerza. Pyscho se encontraba en el aire cuando Slash apartó los brazos de su cara, este en el aire empezó a pegar puñetazos al aire y toda esa fuerza psíquica empezó a golpear a Slash que se encontraba en el suelo con tan solo la defensa de sus brazos en la cara. Su cuerpo comenzó a recibir golpes muy fuertes sin que pudiese hacer nada. Cada golpe partía la tierra en la que estaba echando enterrándolo poco a poco. Pyscho no paraba y Slash cada vez estaba más cansado de recibir golpes y bastante profundo. No se le ocurrió otra cosa que salir contra él sin protección y recibiendo todos los golpes, hasta que estuvo cerca de Pyscho. Este paró y se echó hacia atrás para no recibir el golpe. Pyscho miraba como Slash se encontraba con varias heridas en la cara y su pantalón ya se había roto por la rodilla.

-Aguantas mucho y eso es bueno, aunque ya has notado que la fuerza que contengo es mil veces superior a la tuya, ¿verdad? – Le dijo Pyscho viendo la cara que tenía Slash de preocupación y sus sudores que delataban a cualquier persona que estuviese nerviosa.
Slash no quería rendirse, se impulsó en el aire contra Pyscho otra vez para intentar golpearle con sus puños de hielo, pero este se quedaba quieto sin moverse con los brazos cruzados, recibiendo los golpes sin recibir daño alguno. Sus puños entraban dentro de él como anteriormente le ocurrió, no lograba golpearle correctamente para hacerle un mínimo de desgaste en su cuerpo. Pyscho logró agarrarle por el cuello sin necesidad de hacerlo con sus propias manos, debido a su poder invisible. Empezó a apretarle con fuerza y la expresión de dolor de Slash le revelaba  que estaba sufriendo por parar aquello. 

-No me vas a durar ni diez minutos si no le pones más empeño, noto fuerza en ti, pero si no sabes cómo luchar contra mí, no tendrás oportunidad – Le dijo Pyscho mientras hacia el gesto como si apretase una naranja en la palma de la mano.  Slash empezó a gritar sin remedio, pero no de dolor, la rabia que acumulaba era tan grande que todo empezó a temblar y el ambiente se hacía cada vez más frío. Su poder comenzaba a crecer más y más, esto no sorprendió a Pyscho que seguía riéndose. 

Slash abrió las palmas de sus manos con los brazos estirados para generar dos energías muy fuertes en ellas. Las bolas empezaron a hacer grandes y tomaban forma cada vez más perfecta, y no solo eso, unas luces como si se tratase de un sol, salían de ellas para parecer más temibles. Él miró a Pyscho como pudo y las envió con dos gestos hacía él, las bolas se acercaron rápidamente  y cuando Pyscho se iba a defender soltando a Slash, una de ellas desapareció y una impactó provocando una fuerte explosión, como si se tratase de magia de la luz, esto no lo comprendimos como pudo hacer una bola de energía tan fuerte sin ser afín a ese tipo de magia. Cuando el humo se dispersó Pyscho se estaba protegiendo, pero nadie pudo saber cómo apareció la otra bola arriba de él. No pudo hacer nada para rechazarla y explotó aun con más fuerza que la primera. Slash no esperó a que la explosión cediese para lanzar bolas más pequeñas, pero en más cantidad. Las esferas no eran de luz, si no de gélido hielo que impactaban en la nube de humo y explotaban en mil pedazos de hielo afilado. Acto seguido Slash, hizo un gesto como si de un baile se tratase con los brazos y en el cielo apareció una gran columna de hielo que aplastó a Pyscho hasta el suelo provocando un gran terremoto y que se enterrase bastante.

-No voy a dejar que te levantes – gritó Slash con rabia, junto los brazos con las manos formando una pequeña cavidad entre ellas para empezar a generar una magia poderosa, que no paraba de desprender luces azules y provocaban que alrededor de él el viento como si de una ventisca se tratase. Aquella ventisca estaba siendo absorbida por la esfera de rayos azules para que se concentrase en una gran energía. – MUEREEEEE.

Slash puso las manos hacia adelante con la esfera cargada y fue enviada hacia el pilar de hielo, que también fue absorbido en décimas de segundo por la bola. Ésta cayó encima de Pyscho en aquel agujero, provocando un terremoto descomunal, partiendo la tierra en cientos de metros y mostrando luces azules de las cuales se convertían al salir a la superficie en pilares de hielo enorme.  Algunos de esos pilares se acercaron a nosotros a unos cuantos metros de la tierra. Fue impresionante como logró juntar una energía de luz con hielo para poder hacer daño de verdad a un rival poderoso que no se esperaba semejante ataque.

Slash bajó al suelo para posarse en él, se acercó a uno de los pilares que se desintegró nada más ser tocado por él, para darle energía y curarle las heridas instantáneamente. 

-Esto va por mi mejor amiga Atenea, que murió por salvarnos a todos y que le debemos tanto a pesar de estar muerte, gracias Atenea- dijo Slash con lágrimas en los ojos, habiendo recordado aquella batalla que tuvo contra Chris, uno de los guardaespaldas del guardián de la fatalidad de fuego. 

Cuando todo parecía acabado, una gran fuerza golpeó a Slash en el estómago dejándolo con los ojos en blanco. Fue tan descomunal que la tierra detrás de él se desintegró cientos de metros hasta donde alcanzaba la vista, pero no fue toda la tierra en sus espaldas, sólo 
 se desintegró como un si una forma de semicírculo hubiese pasado por allí arrasándola.

Slash sangraba por la boca con los ojos en blanco, se quedó en estado de shock y se desplomó hacia el suelo como si no tuviese fuerza. Pudimos observar que delante de él aparecía Pyscho  entre una extraña masa liquida, uno de sus pómulos los tenía quemados del frio y sangraba por la boca.  

-Has logrado herirme aunque levemente, es interesante el poder que tienes, pero como te dije es inútil contra mí  - Dijo Pyscho viendo como Slash caía lentamente. Se estrelló contra el suelo levantando humareda, y no parecía levantarse. Al parecer aquel golpe tan inesperado, fue excesivo para Slash. – Vamos chico, sé que ese golpe de nada, no puede contigo. 

Dos minutos después Slash empezó a toser, miró hacia Pyscho con sangre en la boca y su expresión era de incredulidad. Pyscho se rió al verlo y apareció detrás de él para propinarle una patada en la espalda, pero él se recubrió de hielo esa zona para generar una poderosa barrera que absorbió el ochenta por ciento de la fuerza. Aun así, Slash cayó al suelo de cabeza pero pudo agarrarse para impulsarse y golpear a Pyscho con sus piernas en el pecho.  Lo movió un poco hacia atrás, pero no pareció haberle hecho mucho daño. 

-Vamos chico, atácame y no te defiendas con escudos estúpidos – Dijo Pyscho desapareciendo otra vez en esa especie de pantalla líquida. Slash saltó hacia él y se perdieron los dos del lugar sin saber donde estaban. Sus energías desaparecieron de la faz de la tierra, hasta que Slash volvió de la nada atravesando ruinas durante varios metros de un fuerte golpe. – En esta dimensión no tienes fuerza.

Slash se había metido con él en la dimensión de los psíquicos, pero lógicamente allí no tendrían ventaja, ya que era totalmente diferente a donde estábamos acostumbrados a vivir. Pyscho se estaba divirtiendo con Slash sin esforzarse lo más mínimo, ¿tanta era la diferencia de fuerza entre uno y el otro? Nadie se lo podía imaginar después de tan duro entrenamiento, pero era la verdad, Slash estaba asustado y Pyscho se divertía a consta de su miedo.

-Venga Slash, ya que sabes como contrarrestarme, atácame otra vez – Decía Pyscho haciendo gestos de que viniese. Slash empezó otra vez a cargar energía provocando que las temperaturas bajasen de nuevo, congelado la tierra que pisaba y con muchas ansias de poder derrotarle, buscando la mejor estrategia. 

Slash hizo un gesto con la mano y se congeló de repente Pyscho quedándole una cara de sorpresa. Esto hizo que Slash cargase una energía poderosa en su mano y la lanzase contra él. Aquella barra de energía se acercó al cuerpo congelado de Pyscho para que le golpease de lleno explotando todo, pero no quiso acabar allí, apareció arriba de él generando un gran bloque de hielo, más grande que un edificio de dos plantas y se lo facturó con fuerza. Aquel bloque golpeó la humareda donde se encontraba el cuerpo congelado de Pyscho para que se estrellase en el suelo partiendo el lugar en mil pedazos. 

-No voy a parar hasta que te destroce – Gritó Slash enviando bolas de luz contra el bloque que los iba acumulando dentro de él para que una vez lleno, explotase de una manera tan exagerada que nos cegó a todos y se nos congeló alguna parte del cuerpo, ya que esa onda expansiva llevaba consigo un frio intenso. 

Después de aquel golpe, Slash ya estaba con una respiración forzada, como si aquellos dos ataques devastadores le hubiesen hecho gastar casi toda su energía. No supimos nada de Pyscho hasta que pudimos observar que estaba detrás de Slash, éste se dio la vuelta lanzando otra bola de hielo, sin acertarle.

Pyscho tenía el pantalón roto y quemado por el frio, sangraba por la cabeza pero no se encontraba para nada enfadado. Agarró a Slash por el cuello de nuevo con esa fuerza invisible y lo lanzó contra el suelo congelado para casi partirle la cabeza. Se levantó con debilidad y aprovechó ese hielo para recuperar algo de fuerzas, pero Pyscho mientras él lo hacía, aprovecho para aplastarlo con una energía invisible tan poderosa que pudimos comprobar que le partió una pierna en dos. 

Slash gritaba de dolor, mientras observábamos como el hueso de la pierna estaba sobresalido de su piel, un reguero de sangre  salió de ella para acabar en un agujero que había cerca de él. La energía de Slash se iba agotando poco a poco, aquel golpe hizo mucha mella en él. Pyscho hizo varios gestos con sus manos y partió una gran bloque de tierra del suelo, era cuatro veces más grande que el de Slash, y lo lanzó contra él como si se tratase de papel. Slash no pudo hacer nada, con la pierna destrozada, se recubrió de su escudo de hielo que no aguantó semejante presión y lo aplastó irremediablemente. 

-Slash, no puede ser – Dijo Daniel viendo como aquel bloque de tierra se partía en mil pedazos encima de Slash. 

-Esto toca a su fin – Dijo Pyscho, junto sus manos para generar una fuerza invisible pero muy brillante que generaba mucho aire a su alrededor. Pudimos ver como Slash salía de los escombros con impulso y rompiendo todo, Pyscho al verlo, no pudo cargar todo lo que quería esa energía y se la lanzó sin previo aviso. Slash se la encontró de frente sin poder esquivarla y aparte de generarle una gran explosión,  una extraña ondulación le recorrió el cuerpo provocándole que saliese sangre a mares sangre por su boca. Aquello fue el final, Slash cayó con sus huesos totalmente partidos en pedazos y desangrándose por la boca y los ojos. Una imagen dantesca para un final inesperado del cual nadie pensaba que iba acabar así. 

-Ahora podré irme con mi mejor amiga al otro mundo, lo siento Iván, no pude hacer nada más – Dijo Slash mientras yo me acerqué a él y pude ver como su vida se desvanecía poco a poco de su cuerpo. 

-No te preocupes, nosotros acabaremos esto y buscaremos la manera de resucitaros a todos los que habéis muerto, prometo que lo haré – Le dije triste por ver aquella situación. – Yo me encargo de Pyscho, me servirá de calentamiento antes de enfrentarme a Lucifer. 

Miré hacia Pyscho para verlo sorprendido por aquella decisión.
 

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