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jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 25 - Destello solar

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Título del relato: Memorias de Indhalia
Libro: La Resistencia (1º Parte triología)
Parte 3: Sin Batalla no hay Gloria
Autor: Black Luffy (Iván Ledesma)


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El combate de Victoria finalizó y comenzó una batalla sin precedentes en la que participaba Diana, Yuka y Mimi contra Yami, el guardián de la fatalidad de la oscuridad del cual tenía desventaja frente a las chicas de luz, pero no fue así, el poder de Yami era superior al de ellas y acabaron siendo aplastadas por semejante energía.



Capítulo 25  – Destello Solar

Pude apreciar como la luz de mi cuerpo se desvanecía poco a poco, todo lo bonito que conocía se alejaba mucho de mi mente. Dentro de aquella gran bola de oscuridad que nos había devorado completamente, comprobé como mis huesos me oprimían y una gran explosión nos impactó hasta llegarnos al alma. 

Devastadora fue la detonación, todo tembló y una gran onda expansiva golpeó a todos provocando que saliesen despedidos a pesar de haberse protegido con sus brazos. Toda la luz que había a varios kilómetros a la redonda desapareció como si de un agujero negro se tratase, engulléndola.  Una vez desapareció el efecto del estallido, había un trozo de tierra en mitad de una brecha inmensa y en ella me encontraba en tumbada junto con Mimi y Diana. Estaba herida, no comprendía como semejante poder de oscuridad logró malherirme casi de muerte, lo peor de todo era que no sabía cómo se encontraban a mis compañeras.

-Mi…mi, Diii…a…na, ¿estáis…bien? –Dije entrecortadamente, sangraba por muchas partes del cuerpo, mi cuerpo no respondía y solo podía arrastrarme. Mi vida había sido casi consumida y sabía que la luz de mi cuerpo estaba a punto de apagarse. Ninguna contestaba, intenté levantarme pero mis intentonas de ponerme en pie fueron frustradas por un dolor agudo en mis piernas. Observé que todo estaba apagado, pero la penumbra duró poco, un profesor generó una magia que devolvió la luz al lugar y observé que no estaba nadie de mis amigos excepto Iván. Al parecer la estampa que estaba viendo no le era de agrado, sus puños se cerraban con fuerza cada vez más y más provocando como un aura de oscuridad lograba rodearlo por completo. Todo empezó a temblar a pesar de que él estaba muy alto y sus manos empezaron a sangrar de lo enfadado que estaba. Su ira iba consumiéndole poco a poco, pero se tranquilizó cuando llegaron los demás que habían sido desplazados por la onda expansiva del ataque de Yami.

Mimi se movió un momento, tosía sangre y era preocupante, pero Diana aun preocupaba más, no se movía ni un pelo. Con un poco de energía pude crear una magia que curó mis piernas, acto seguido me levanté para acercarme a Mimi pero no respondía a mis llamadas. 
Llegué hasta ella, logré ponerla sentada mientras le curaba también las piernas para que pudiese levantarse, pero sin esperármelo, un rayo tan fino como un alfiler, atravesó el corazón de Mimi de lado a lado para dejarla con una mirada tan alejada que parecía perderse en el horizonte. Acto seguido, la parte de arriba de su cuerpo cayó al suelo provocando un charco inmenso de sangre y mostrando como su cuerpo quedó sin vida a los pocos segundos.

-¡¡MIMIII!!- Gritaron todos, pero el grito más alto fue el de Iván del cual no podía contener toda su cólera. No solo era el temblor que provocaba su fuerza, el aura creció en él y sus ojos se empezaron a poner rojos, tanto que parecía como si un monstruo fuese a nacer dentro de él. Rocío se acercó a él para abrazarlo fuerte por la espalda, tanto que su mente comprendió que debía calmarse y su enfado fue poco a poco cediendo, pero  sus lágrimas invadieron por completo su rostro como a muchos de mis compañeros.

Yami se encontraba con el dedo índice estirado y un humo le salía de él como si una pistola recién disparada se tratase. Su expresión era de un demente que disfrutaba de las muertes ajenas que él mismo provocaba. Empecé a llorar de impotencia al ver como Mimi perdió la vida delante de mis ojos y Diana yacía también a mi lado sin moverse, aquella batalla se había convertido en un auténtico fracaso y nuestro entrenamiento no había sido suficiente para acabar con Yami. 

-Muy bien, sólo quedas tú Yuka, vete despidiéndote de tus amigos porque dentro de poco acompañarás a Diana y a Mimi. –Yami estiró el brazo y abrió la palma de su mano, me sentía incapaz de hacer nada, sólo pensaba en mis dos amigas que habían muerto. Las ganas de vivir también se desvanecían de mi mente, pude observar como la oscuridad se juntaba en la mano de Yami y nada más crear una bola de esa penumbra, se proyectó  hacia mí y cuanto más cerca estaba del suelo, más temblaba el suelo. 

-Tengo que hacer algo – Recapacité – No puedo morir así, esto no es el final, debo pensar en mis amigos que aún siguen vivos y en la humanidad. 

Me levanté como pude, observé como la bola estaba muy cerca de impactarme, y no lo pensé dos veces, generé con mis manos juntas una energía de luz con toda la energía que me quedaba. La carga fue rápida y casi a punto de impactarme la bola, envié la mía contra la suya y al tocarse la luz absorbió la suya de oscuridad parándose en seco en el aire. Yami se asombró por dicha acción y mi bola de luz al haberse tragado a la suya de oscuridad, lo  que hizo fue sorprendente. Concibió un poder increíble provocando una gran onda expansiva de la cual golpeó a todo el mundo incluso a mí, haciendo que cayese con una rodilla al suelo, pero me mantuve y nada más aumentar el tamaño de mi esfera de luz, grité con todas mis fuerzas y haciendo un gesto con los brazos estirándolos hacia ella y con la palma de las manos extendida:

-¡DESTELLO  SOLAR! – La esfera fue enviada hacia Yami a mucha velocidad, pero antes de que llegase a tocarle, la esfera provocó un fulgor tan intenso que ofuscó a todos los presentes. Aquel destello pudo verse en el espacio exterior, pero no sólo eso, todo el fulgor fue directo hacia Yami provocando que fuese chamuscado a una temperatura increíblemente alta, lo más sorprendente de aquel pilar de luz fue al llegar a la luna, ya que logró atravesarla de lado a lado como si se tratase de mantequilla.

Cuando el destello se disipó, pude ver como todos no podían abrir los ojos apenas por lo cegados que estaban. Solo podíamos ver bien Lucifer y yo al ser de luz, y lo primero que vimos fue a Yami totalmente carbonizado, con el cuerpo negro y apenas sin ropa y con una pose de protección para no sufrir daños, pero fue inútil su intento de arroparse del fulgor, desmoronó con los ojos en blanco y no paraba de expulsar humo de su cuerpo.
Tocó el suelo y quedó allí extendido sin moverse. Entendía que había acabado con él, no notaba signos de vida porque no se movía y canté victoria cayéndome al suelo de cabeza y sin frenarme. Nada más tocar el suelo, escuché como si tosiesen, era Yami del cual se había despertado del fuerte Shock recibido, no paraba de toser y de expulsar de dentro de su cuerpo humo. 

-No puede ser – Dije desde el suelo y sin apenas fuerzas. Observé cómo se levantaba del suelo, aparentemente con dificultades, pero le quedaba mucha fuerza en su cuerpo, algo que no lograba comprender. 

-Maldita niña, no sabía que te quedaban fuerzas para crear una magia con semejante poder y más absorbiendo mi esfera oscura, ahora voy a hacer que te arrepientas torturándote hasta la muerte. – Elevó el brazo con la mano hacia arriba y cerrándose, y me  elevé en el  aire con un fuerte dolor en el pecho, cada vez me oprimía más a la vez que la mano de Yami se cerraba. Sufría como si de un calvario se tratase, no sentía apenas energías en mi cuerpo y pensé que iba a morir.




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